FLORIDA, Estados Unidos.– Wendy Hernández Reyes, una ciudadana hondureña que había sido deportada de Estados Unidos, recibió un permiso humanitario especial otorgado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para regresar temporalmente al país y asistir al funeral de su hijo de 3 años, Orlin Josué Hernández Reyes, fallecido en el estado de Florida.
Según la información divulgada por las autoridades y medios locales, el menor murió el pasado 4 de marzo de 2026 en el condado de Escambia, luego de que los servicios de emergencia respondieran a un llamado relacionado con una emergencia médica infantil.
Posteriormente, las investigaciones llevaron al arresto de Samuel Maldonado Erazo, de 28 años de edad, identificado por las autoridades como tío del menor. Un Gran Jurado presentó cargos en su contra por asesinato en primer grado y abuso infantil agravado, según los registros judiciales del caso.
De acuerdo con el relato de Wendy Hernández Reyes, antes de su deportación solicitó permanecer junto a su hijo, ciudadano estadounidense por nacimiento, pero finalmente fue enviada de regreso a Honduras mientras el menor permaneció en territorio estadounidense.
Las autoridades indicaron que, debido a que la investigación criminal continuaba en curso, el cuerpo del niño no pudo ser trasladado a Honduras, situación que motivó la autorización humanitaria para que la madre viajara a Estados Unidos y pudiera participar en las ceremonias fúnebres.
Tras su llegada al aeropuerto de Atlanta, Hernández Reyes fue recibida por agentes migratorios y quedó bajo supervisión de las autoridades federales mientras permanece temporalmente en el país.
La madre logró asistir al funeral y posterior sepelio de su hijo en la ciudad de Pensacola, donde familiares y allegados le dieron el último adiós al menor.
El caso ha generado atención tanto en Estados Unidos como en Honduras, debido a las circunstancias que rodean la tragedia y al proceso migratorio que enfrentaba la madre al momento de los hechos.





