Ottawa, 27 de mayo de 2025 — En un contexto de tensiones diplomáticas con Estados Unidos, el rey Carlos III y la reina Camila concluyen hoy una visita oficial de dos días a Canadá, marcada por gestos simbólicos y un renovado debate sobre el papel de la monarquía en el país.
La visita, que incluyó la lectura del Discurso del Trono por parte del monarca —un acto que no se realizaba desde 1977—, fue interpretada como una reafirmación de la soberanía canadiense frente a las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien sugirió la anexión de Canadá como el “51.º estado”.
Durante su discurso ante el Parlamento, el rey Carlos III destacó la importancia de defender la democracia, el pluralismo y la soberanía nacional, subrayando su admiración por la identidad multicultural e histórica de Canadá.
La presencia del monarca generó diversas reacciones entre los canadienses. Mientras algunos celebraron la visita como un símbolo de unidad y estabilidad, otros cuestionaron la relevancia de la monarquía en la actualidad. Una encuesta reciente de Pollara Strategic Insights reveló que el 45% de los canadienses apoya mantener la monarquía constitucional, mientras que el 39% prefiere una república.
En Quebec, el partido Bloc Québécois expresó su descontento, calificando al rey como un “monarca extranjero” y boicoteando el Discurso del Trono. Además, propusieron una legislación para eliminar el requisito de lealtad al monarca por parte de los parlamentarios.
A pesar de las opiniones divididas, la visita del rey Carlos III ha reavivado el debate sobre la monarquía en Canadá, planteando preguntas sobre su papel en la identidad nacional y el futuro político del país.




