TRAGEDIA EN KOMANDA: REBELDES MASACRAN A FIELES EN IGLESIA CATÓLICA DE RDC

Una nueva ola de violencia sacudió el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) la noche del 27 de julio, cuando un grupo armado irrumpió en una iglesia católica en plena celebración religiosa. El saldo: al menos 38 personas asesinadas y varios jóvenes secuestrados.

La parroquia Bienaventurada Anuarite, ubicada en la localidad de Komanda, provincia de Ituri, fue atacada por miembros de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), una milicia que juró lealtad al Estado Islámico en 2019 y que ha sido responsable de múltiples masacres en la región.

Ataque sistemático y sin advertencia

Según el sacerdote local, Aimé Lokana Dhego, los atacantes abrieron fuego contra los feligreses del movimiento Cruzada Eucarística sin previo aviso. “Tenemos al menos 31 muertos confirmados entre nuestros miembros. Hay seis heridos graves y varios jóvenes desaparecidos”, declaró.

Otros siete cuerpos fueron encontrados en zonas aledañas a la parroquia, elevando el balance provisional a 38 fallecidos, según estimaciones de organizaciones humanitarias. Las autoridades militares confirmaron que los responsables serían combatientes ADF.

Komanda, epicentro de violencia persistente

Komanda, ubicada en el territorio de Irumu, es un punto estratégico que conecta con las provincias de Tshopo, Kivu del Norte y Maniema. Esta ubicación la convierte en un blanco constante de los grupos armados, a pesar del despliegue de tropas congoleñas y ugandesas desde 2021 bajo la operación conjunta Shujaa.

La última ofensiva de gran escala de las ADF ocurrió en febrero pasado y dejó 23 muertos. Desde entonces, se había registrado una aparente calma, ahora brutalmente interrumpida.

Condena internacional e impotencia regional

El ataque ha provocado reacciones de indignación. El ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, condenó la masacre, la calificó de “inaceptable” y recordó que los lugares de culto deben ser protegidos en todo momento.

Mientras tanto, los habitantes del noreste congoleño siguen viviendo bajo el temor constante de nuevas incursiones. Las ADF han sembrado el terror durante años, asesinando a miles de civiles y desafiando todos los intentos militares por erradicarlas.

En medio del silencio internacional y la fragilidad estatal, la tragedia de Komanda es otro recordatorio de que, en Ituri, la fe puede ser mortal y que los templos ya no son refugio seguro frente al extremismo armado.

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