CHILE DESARTICULA RED VENEZOLANA QUE SECUESTRABA TURISTAS: PREOCUPA ALCANCE INTERNACIONAL DEL CRIMEN ORGANIZADO

SANTIAGO – La Policía de Investigaciones de Chile (PDI) logró desarticular una red criminal integrada por cinco ciudadanos venezolanos—tres hombres y dos mujeres—acusados de secuestrar y extorsionar a turistas brasileños en el concurrido sector de Bellavista, en Santiago. El operativo no solo reveló el grado de violencia de la banda, sino que también encendió las alarmas sobre la creciente internacionalización de las estructuras delictivas originadas en Venezuela.

Según las autoridades, el grupo contactaba a sus víctimas mediante aplicaciones de transporte. Una vez dentro del vehículo, otros miembros abordaban el auto y tomaban control del recorrido, reteniendo a los turistas por varias horas. Durante ese tiempo, los despojaban de sus pertenencias, realizaban transferencias forzadas de dinero y enviaban videos amenazantes a familiares para extorsionarlos.

Este tipo de crimen no es exclusivo de Chile. Países como Colombia, Ecuador, Perú, Argentina y ahora también Brasil han denunciado casos similares que involucran a redes delictivas transnacionales, muchas con vínculos al Tren de Aragua, una megabanda criminal nacida en Venezuela y con presencia activa en gran parte del continente.

Solo en Chile, el número de secuestros llegó a 868 en 2024, la cifra más alta en más de diez años. De estos, casi el 40 % fue atribuido al crimen organizado. Estas cifras refuerzan las denuncias de una amenaza creciente que ha comenzado a traspasar fronteras y golpear con fuerza en destinos turísticos, zonas urbanas y regiones de alto tránsito migratorio.

El caso ha generado reacciones de preocupación en varios países cuyos ciudadanos han sido víctimas. Las embajadas de Brasil y otras naciones han presentado quejas formales solicitando mayor protección, mientras que autoridades chilenas han prometido intensificar la cooperación internacional y el refuerzo de los controles migratorios.

La desarticulación de esta banda es apenas una parte visible de un fenómeno mucho más amplio: el avance del crimen organizado venezolano como red transnacional. Para muchos, este caso representa una advertencia: las bandas ya no actúan de forma local, y enfrentarlas requerirá una respuesta continental coordinada.

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