El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, convocó este jueves a su gabinete de seguridad para definir los próximos pasos de la guerra en Gaza, con la posibilidad concreta de una ocupación total del enclave palestino. La reunión clave, celebrada a las 18:00 horas locales, ocurre en medio de un creciente clamor de las familias de los rehenes y fuertes advertencias sobre la catástrofe humanitaria.
Desde el puerto de Ashkelon, familiares de los secuestrados por Hamás se movilizaron simbólicamente hacia la costa de Gaza en embarcaciones, lanzando salvavidas al mar y clamando por ayuda internacional: “¡Mayday! Necesitamos que el mundo actúe para salvar a los rehenes”.
Medios israelíes reportan que el gobierno discute un plan para ocupar completamente la Franja de Gaza, incluida la ciudad de Gaza y los campos de refugiados del centro. Esta operación podría extenderse por cinco meses y requeriría la movilización masiva de reservistas. Actualmente, el ejército israelí ya controla cerca del 75% del territorio.
Según la ONU, el 87% del territorio está militarizado por Israel y bajo órdenes de evacuación. Sin embargo, las áreas más densamente pobladas, como Khan Younés, la ciudad de Gaza y Deir al Balah, siguen fuera del control total israelí.
Tras casi dos años de guerra desde el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, Gaza vive bajo asedio y en estado de emergencia humanitaria, con 2,4 millones de personas atrapadas y dependientes de una ayuda internacional que sigue siendo insuficiente.
El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, ha advertido —según reportes no oficiales— que una ocupación total representa un alto riesgo, especialmente para los 49 rehenes aún en manos de Hamás. A pesar de ello, el ministro de Defensa afirmó que el ejército deberá ejecutar cualquier decisión política.
La ambigüedad del término “kibbush”, utilizado en hebreo, genera inquietud. Podría interpretarse como un control militar temporal o como una ocupación a largo plazo, incluyendo el posible restablecimiento de colonias judías, desmanteladas en 2005.
Desde Gaza, las víctimas no cesan. Al menos 33 personas murieron este jueves por bombardeos, entre ellas ocho que esperaban ayuda en un corredor humanitario. La población palestina teme una fase aún más letal del conflicto. “No hay refugio posible. Si Israel extiende su operación terrestre, seremos las primeras víctimas”, advirtió un residente del campo de Jabalia.




