LONDRES — 12 de agosto de 2025. Inglaterra ha declarado oficialmente una escasez de agua de “importancia nacional” tras experimentar el semestre más seco desde 1976. Las autoridades británicas advierten que el país podría quedarse sin agua potable para mediados de la próxima década si no se implementan soluciones sostenibles más allá de grandes obras de infraestructura.

La Agencia de Medio Ambiente (EA) informó que cinco regiones están en estado de sequía, con embalses al 67.7% de su capacidad, una cifra alarmantemente baja para esta época del año. El 49% de los ríos fluyen por debajo de sus niveles normales, mientras que condados como Yorkshire ya han prohibido el riego de jardines.
Aunque el gobierno británico ha anunciado la construcción de nueve nuevos embalses antes de 2050, incluyendo dos megaproyectos en Cambridgeshire y Lincolnshire previstos para 2036 y 2040, científicos y expertos en hidrología consideran que estas medidas no bastan ante la magnitud de la crisis.
“La construcción de nuevos reservorios es importante, pero no será suficiente”, advierte la profesora Hannah Cloke, experta en hidrología de la Universidad de Reading y asesora del gobierno británico. “Debemos transformar la manera en que gestionamos el agua en nuestras casas, ciudades e infraestructura.”
Actualmente, las compañías de agua pierden hasta el 20% del agua tratada debido a fugas en redes de distribución envejecidas. La expansión de centros de datos, el crecimiento urbano y el aumento poblacional agravan aún más la presión sobre los recursos hídricos.
Los expertos proponen un enfoque integral que incluya:
- Captación local de agua de lluvia (techos verdes, zanjas vegetadas, drenaje sostenible).
- Reutilización del agua dentro de hogares y edificios.
- Normativas de construcción que obliguen al reciclaje de agua en nuevas edificaciones.
- Modernización de redes para evitar fugas masivas.
Además, se denuncia que estos nuevos proyectos han sido acelerados sin suficiente consulta pública, exigiendo a algunas comunidades sacrificar terrenos para beneficiar zonas urbanas lejanas.
La ministra del Agua, Emma Hardy, aseguró que el Reino Unido necesita una estrategia de largo plazo. El gobierno planea acelerar inversiones, pero aún no hay un plan nacional que regule de forma efectiva el uso del agua a nivel doméstico e industrial.
En un contexto donde el cambio climático intensifica la alternancia entre sequías extremas e inundaciones, los expertos coinciden: el agua ya no puede ser tratada como un recurso ilimitado. Sin una transformación profunda en el consumo y gestión del agua, el Reino Unido corre el riesgo de enfrentar una emergencia permanente en las próximas décadas.
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