Washington, 12 ago. (Agencias) — La inflación en Estados Unidos se mantuvo estable en julio con un incremento anual del 2,7 %, igual que en junio, gracias a la caída del precio del petróleo. Sin embargo, la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— subió a 3,1 %, lo que sugiere presiones persistentes en algunos sectores.

El índice mensual de precios al consumidor (CPI) se moderó ligeramente, con un aumento de 0,2 %, frente al 0,3 % registrado el mes anterior, en línea con las proyecciones del mercado. Los analistas siguen anticipando que la Reserva Federal (Fed) bajará sus tasas de interés en septiembre, empujada por un debilitamiento del mercado laboral, pese a los indicios de una inflación todavía alejada del objetivo del 2 %.
El panorama económico se vuelve más incierto con la reciente reactivación de aranceles por parte del presidente Donald Trump, quien volvió al poder en enero. Aunque aún no han generado un alza significativa de precios, economistas advierten que es “solo cuestión de tiempo” antes de que productos de consumo se encarezcan.
Trump, por su parte, niega que los aranceles tengan impacto inflacionario y ha exigido públicamente a la Fed una reducción de tasas “inmediata”. También amenazó con acciones legales contra el presidente del banco central, Jerome Powell, por el costo de renovaciones en la sede de la Fed, lo que ha sido interpretado como un intento de acelerar su destitución antes del fin de su mandato en 2026.
Además, el mandatario nombró al economista ultraconservador E.J. Antoni como nuevo director del Buró de Estadísticas Laborales, tras despedir a su predecesora luego de la publicación de cifras negativas de empleo.
Mientras se intensifican las presiones políticas sobre la Fed, los mercados se mantienen cautelosos ante el equilibrio frágil entre control inflacionario y estabilidad institucional.




