El Departamento de Estado de Estados Unidos inició una revisión de los 53 consulados de México establecidos en territorio estadounidense, en medio de un contexto de crecientes tensiones bilaterales relacionadas con seguridad y narcotráfico.
De acuerdo con reportes internacionales, la medida fue impulsada bajo la administración encabezada por Marco Rubio y podría derivar en ajustes operativos o incluso el eventual cierre de algunas oficinas consulares, aunque hasta el momento no existen decisiones oficiales definitivas.
Los consulados mexicanos cumplen una función clave para millones de ciudadanos migrantes en Estados Unidos, ya que brindan servicios de documentación, asistencia legal, orientación migratoria y apoyo consular.
La revisión ha generado preocupación entre organizaciones migrantes y sectores diplomáticos debido al posible impacto en comunidades mexicanas que dependen de estos servicios para realizar trámites oficiales y recibir asistencia en distintas ciudades del país.
Analistas señalan que el tema ocurre en un escenario de presión diplomática entre Washington y México sobre asuntos vinculados al combate al narcotráfico, seguridad fronteriza y cooperación bilateral.
Hasta ahora, las autoridades estadounidenses no han detallado cuáles consulados podrían verse afectados ni el alcance final de la revisión administrativa.





