El fenómeno de El Niño comenzará a impactar a El Salvador a partir de julio, con una consolidación entre agosto y septiembre, generando efectos como disminución de lluvias, sequías y aumento de temperaturas.
Según el monitoreo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el fenómeno se viene desarrollando desde abril y presenta una probabilidad del 61 %, con posibilidad de extenderse hasta diciembre.
Especialistas advierten que, ante la escasez de agua, sectores como la agricultura podrían verse seriamente afectados, impactando cultivos y la seguridad alimentaria en el país.
Además, las condiciones asociadas a El Niño suelen provocar olas de calor más intensas, lo que incrementa los riesgos para la salud, especialmente en poblaciones vulnerables.
Autoridades señalaron que se mantiene un monitoreo constante del fenómeno y que el Gobierno estaría implementando medidas preventivas para mitigar sus efectos.





