Moscú — 15 de julio de 2025. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha agitado nuevamente el tablero geopolítico al lanzar un ultimátum de 50 días a Rusia para detener su ofensiva en Ucrania, advirtiendo de sanciones más severas si no hay una retirada. La respuesta del Kremlin no se ha hecho esperar: acusa a Washington de alentar a Kyiv a prolongar la guerra, no a negociar la paz.
Trump anunció el lunes un nuevo envío de equipos militares por miles de millones de dólares, destacando los sistemas antiaéreos Patriot, adquiridos por países europeos aliados como Alemania, Reino Unido, Canadá, Noruega, Suecia y Dinamarca. Las nuevas entregas tienen como objetivo reforzar la defensa ucraniana ante la intensificación de los ataques rusos en el este del país.

Desde Moscú, el portavoz Dmitri Peskov advirtió que las decisiones tomadas por Estados Unidos y la OTAN serán vistas por Ucrania como una luz verde para seguir combatiendo. Rusia, por su parte, insiste en condiciones inaceptables para Kyiv: la cesión de cuatro regiones ocupadas, la renuncia a ingresar a la OTAN y la aceptación de la anexión de Crimea.
Ucrania y sus aliados rechazan tajantemente esta postura. Kyiv exige un alto al fuego de 30 días sin condiciones previas y el retiro total de las tropas rusas como punto de partida para un nuevo ciclo de negociaciones.
En el terreno, las tropas rusas siguen avanzando. Este martes, el Ministerio de Defensa ruso anunció la toma de dos nuevas localidades en la región de Donetsk. Mientras tanto, soldados ucranianos agradecen el apoyo estadounidense, aunque algunos critican la lentitud de las entregas. “Estas armas pudieron haber salvado muchas vidas si llegaban antes”, comentó uno de ellos.
En Moscú, ciudadanos entrevistados consideran que las palabras de Trump forman parte de un juego político de poder. “Esto es como una partida de ajedrez. Dijo 50 días, pero seguro lo extenderá”, expresó una ingeniera aeroespacial.




