JERUSALÉN, 10 ago (Agencias) — El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, defendió este domingo su plan para tomar el control de la ciudad de Gaza, una de las zonas más pobladas del enclave palestino, en medio de una ola de condenas por parte de gobiernos y organismos internacionales. La iniciativa, según el mandatario, busca “derrotar completamente a Hamás” y “liberar Gaza”, aunque líderes de ocho países advirtieron que la medida agravará la crisis humanitaria y pondrá en riesgo a los rehenes.

Netanyahu, quien enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra, responsabilizó a Hamás de las muertes civiles, la destrucción y la escasez de ayuda. Confirmó que ha ordenado permitir la entrada de más periodistas extranjeros a Gaza, algo inusual desde que comenzó la guerra hace 22 meses.
En una declaración conjunta, los ministros de Exteriores de Alemania, Canadá, Austria, Australia, Italia, Nueva Zelanda, Noruega y Reino Unido alertaron que la toma de Gaza violaría el derecho internacional y provocaría desplazamientos masivos. Alemania, uno de los aliados más cercanos de Israel, suspendió temporalmente las exportaciones de material militar que pudiera usarse en la ofensiva.
La situación humanitaria continúa deteriorándose. Autoridades sanitarias y testigos reportaron la muerte de al menos 31 palestinos mientras intentaban obtener alimentos el domingo, acusando a tropas israelíes de abrir fuego en zonas de distribución de ayuda, lo que el ejército negó en algunos casos. Organizaciones como Amnistía Internacional han acusado a Israel de utilizar el hambre como arma de guerra mediante un sistema de distribución militarizado.
Desde el inicio del conflicto, el Ministerio de Salud de Gaza contabiliza más de 61.400 palestinos muertos, en su mayoría mujeres y niños, además de más de 200 fallecimientos por causas relacionadas con la desnutrición. La ONU advierte que el enclave enfrenta ya un escenario de hambruna.
En Israel, familias de rehenes y manifestantes convocaron a una huelga general para exigir el fin de la ofensiva, temiendo por la vida de los 50 cautivos que siguen en Gaza, de los cuales se estima que 20 permanecen con vida.
Mientras tanto, el ministro de Defensa, Israel Katz, visitó la Cisjordania ocupada y anunció que las operaciones militares en la zona se mantendrán al menos hasta finales de año, asegurando que las advertencias de ataques contra israelíes han disminuido un 80 % desde enero.




