Washington, 13 de agosto de 2025 (Agencias internacionales) — La capital de Estados Unidos vive una intensificación del despliegue militar tras la orden del presidente Donald Trump de asumir temporalmente el control de la policía local y desplegar tropas de la Guardia Nacional, en lo que calificó como una “emergencia criminal”, pese a datos oficiales que indican una baja en los índices de violencia.

Al menos 1 450 efectivos federales, incluidos miembros de la Guardia Nacional y agentes de diversas agencias, patrullan desde esta semana sectores estratégicos de Washington, D.C. Su presencia se concentra en áreas federales, donde ejercen tareas logísticas, control de perímetro y asistencia operativa, sin asumir funciones directas de arresto ni portar armamento de combate, según confirmaron fuentes del Pentágono.
El operativo ha generado una ola de reacciones encontradas. La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, reafirmó que el jefe de la policía local permanece al mando operativo del cuerpo, pero reconoció que sus facultades son limitadas ante la autoridad federal. “La colaboración no significa sumisión”, declaró en una conferencia de prensa.

En las últimas 48 horas, se han producido al menos 66 arrestos por delitos que van desde homicidio hasta evasión del pago en el metro. Además, se inició el desmantelamiento de campamentos de personas sin hogar, generando inquietud entre activistas y organizaciones de derechos civiles, que acusan a la administración Trump de recurrir a tácticas de criminalización de la pobreza.
Figuras públicas como el chef José Andrés han alzado la voz contra la medida. “La federalización de la policía no es la solución. Washington necesita recursos sociales, no tanques ni uniformes”, expresó en un comunicado.
La medida podría extenderse más allá de los 30 días que permite la ley, aunque para ello requeriría aprobación del Congreso, algo improbable dado el rechazo demócrata.
Mientras tanto, ciudadanos como Sheina Taylor, residente afroamericana de D.C., manifestaron temor ante el nuevo panorama: “Es aterrador. Aunque cumplas la ley, no sabes qué puede pasar cuando hay soldados en cada esquina”.
El despliegue federal en la capital revive tensiones sobre el control político del Distrito de Columbia y alimenta el debate nacional sobre los límites del poder presidencial en tiempos sin conflicto bélico o desastres naturales.




